lunes, 21 de abril de 2008

la llave dorada

Llevo dos días con el armario de la cocina en el suelo. Sigue ahí, igual que la puertecita. Durante el sábado estuve intentando abrirla, pero, a pesar de los signos de envejecimiento y el óxido no conseguí más que romper un par de cuchillos y un destornillador. Como por la noche tenía la fiesta de los Elfos y tenía que preparar un montón de cosas, a media tarde me di por vencido y dejé de pensar en la puerta. Me tuvo obsesionado el resto del día. Mientras compraba los regalos, pensaba en ella, por la noche, durante la cena y fiesta de los Elfos no me la podía quitar de la cabeza…

Ayer, domingo, día de descanso, me levanté tarde. Hacía un día espectacular, así que cogí mi desayuno y me senté a la sombra del Árbol de las Mil Naranjas, que justamente en esta época está lleno de flores que desprenden su maravillosa fragancia por todo el vecindario.

Al rato me encontré divagando de nuevo sobre la puertecita de detrás del armario… Como no había manera de dejar de pensar en ella me tumbé al sol, a ver si me inspiraba y su calor me ayudaba a encontrar una forma de abrirla…

Allí me pasé todo el mediodía dándole vueltas… Cuando la sensación de hambre pudo más que mi curiosidad me levanté y me fui a la cocina a prepararme la comida.

Y cuando fui a coger los cubiertos del cajón de los cubiertos del comedor… sorpresa! Me encontré entre las cucharas una pequeña llave dorada. Uno de los extremos era plano y formaba un curioso dibujo de líneas entrelazadas formando lo que parecía un ojo. En el centro del ojo, una piedra de ámbar. El otro extremo, como ya os podéis imaginar, tenía forma de huevo.

Evidentemente, esa era la llave de la puertecita de la cocina. Pero… os puedo asegurar que esa llave no había estado ahí antes. Cómo habría llegado allí o si alguien la había puesto durante mi ausencia la noche anterior cuando fui a la fiesta de los Elfos son cosas que no soy capaz de explicar.

En el momento en el que me di cuenta de que podía abrir la puertecita, un escalofrío me recorrió la espina dorsal… Todavía no he abierto la puerta.

3 comentarios:

patirke dijo...

ostras! q curiosidad tengo! es como una mininovela en fasciculos...
me he colado a traves del blog de snap eh

Arzur dijo...

jejejejeje

ahora como bloggers! Esto es un no parar.

rEd dijo...

querido,

pues me levante el domingo por la mañana y noté algo extraño... un ruido persistente, como el de un grifo goteando, golpeaba tímidamente la ventana del balcón... me acerqué y me encontré con un pajarillo, un petirojo, que como ya sabes sólo aparecen en invierno, pero omitiendo que estamos en primavera le abrí la ventana... como ya era de esperar me dijo que te había visto 2 días forcejeando con el armario de la cocina, y que hiciera el favor de darle la llave que lo abría y dejara de gastarte bromas... así que se la dí, y no supe que hizo con ella

si ves al petirrojo cerca de tus naranjas, pregúntale como llegó la llave a tu cajón


bendita fiesta de los elfos!

detrás de la cortina

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