martes, 8 de julio de 2008

negro veneno

Débilmente iluminada por las farolas de tenue luz, una figura se deslizaba calle abajo en dirección a la antigua posada. Iba envuelta en una capa negra y sus pasos, silenciosos, no turbaban la quietud de la noche. Se deslizaba sin apenas levantar los pies del suelo y su sombra, alargada, parecía una serpiente de color negro azabache.

La figura se detuvo dos casas antes de la posada, giró su cabeza a un lado y al otro, observando unos segundos en cada dirección y siguió caminando. Antes de llegar a la posada volvió a observar los dos lados de la calle, se acercó a la puerta y con los desnudos nudillos, antes escondidos en los bolsillos de la capa, golpeó suavemente 3 veces la puerta.

La casa estaba en silencio.

Sólo la débil luz que salía a través de la ventana del salón indicaba la presencia de alguien en su interior.

Una sonrosada y alegre cara se asomó entre las cortinas de las ventanas de la estancia iluminada y miró al recién llegado. La sonrisa que se dibujaba en su cara se desvaneció cuando sus ojos se cruzaron con los del extraño.

Rápidamente se dirigió a la puerta y la abrió, provocando el chirriar de las bisagras.

En ese momento un gato salió corriendo y maullando del callejón de enfrente de la posada.

Y es cierto que muchas veces, cuando nos despistamos y perdemos la concentración en lo que estamos haciendo, pasamos por alto muchos detalles, acciones y pensamientos que, habiendo estado atentos, hubieran cambiado el rumbo de la historia. Y éste, es uno de esos casos. De repente, el posadero, que había abierto la puerta unos segundos antes, se estremeció al ver salir esa inesperada silueta de gato del callejón. Sus ojos, apenas durante un segundo, habían pasado del desconocido a la silueta del gato, tiempo suficiente para que el desconocido clavara en el pecho del posadero una aguja.

Entonces la capa cayó a los pies del desconocido, descubriendo que el interior solamente albergaba una nube de humo negro, que a través del agujero de la aguja entró en el cuerpo del posadero.

1 comentario:

red dijo...

q pasa?
ahora vamos de góticos?

tus cuentos surrealistas me dan más cancha par5a continuarlos y jugar un rato contigo y tu imaginación...


con este, de momento, ya estoy pensando debajo de qué manta ponerme para no asustarme mucho y pegar uno de esos famosos gritos que tú bien conoces

detrás de la cortina

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